El tango es una de las primeras danzas del mundo, que se baila enlazada, la posición que tiene en su faz inicial, es de cuerpos completamente pegados, brazo izquierdo del hombre arriba de la cabeza, llevando a igual posición, la derecha de su compañera.
Se mantiene mucho esta forma de tomar, hasta que los morenos la modifican, el brazo izquierdo y la mano, lo bajan pegado a su cadera, izquierda la de pareja igual. El brazo derecho a un costado de la espalda, que sirve para manejar o llevar.
Poco tiempo dura esta forma de tomar, hasta ir a esta otra que era: cuerpos echados para adelante, los pechos apoyándose mutuamente, formando un grado de 351 grados, en la parte inferior de la pareja, lugar que tienen las piernas y los pies, para hacer arabescos y adornos, brazos dimensionados a la altura de los hombros.
Se usó esta forma hasta el año 1930, así hasta llegar a la última que es la que se utiliza ahora: cuerpos enlazados, rozándose ligeramente, brazo izquierdo del hombre, a la misma altura de su hombro, caras mirando hacia el mismo lado.
Nunca se debe desprender o soltar de brazos a la compañera, para mantener la línea de origen, porque si se incurre en esta variación, se convierte en lo que llaman “FANTASIA”
La cabeza de la mujer tiene que mirar a la derecha y la del hombre a la izquierda, en dirección al puño que cierra las manos.
Nunca la mujer debe llevar su cabeza, a la posición de hombro derecho de su compañero, ni su brazo izquierdo, enroscar el cuello del hombre, debe posar en el hombro derecho del compañero.
Estas son hasta el presente las modificaciones, que hubo en la postura, en enlace y la toma, cuando las formas se generalizan, usándolas todos, se hacen normas.
Carlos Alberto Estévez (PETROLEO)
Cuando la pareja se constituye, para mostrar el tango danzado, tiene que tener una dirección constructiva, guiada por la personalidad de uno de sus integrantes, que determina las maneras del decir y las formas con que desarrolla su discurso tanguero
Primero: cuando el bailarín y la bailarina, comparten por igual la coreografía tanguera, cuando los dos conjugan los mismos movimientos, sin sobresalir ninguno, sin superarse uno del otro es cuando el duo o dueto al unísono comunican la danza, a la vista del espectador, con la fuerza y justeza exacta, complementándose a la perfección, en busca del mensaje. Eso es lo correcto.
Segundo: cuando uno de los dos sobresale, imponiendo su danza a todo trance, dejando supeditado al solo hecho de estar a su lado, a la compañera o compañero en la ejecución de los movimientos, sin dejar un momento de lucimiento para ella o para el haciendo un monólogo en el discurso.
Así la danza se obscurece y no deslumbra.
Tercero: cuando los dos que bailan se pelean, porque establecieron un duelo de supremacías coreográficas, es una pugna por sobresalir, ya que ambos contendientes dejan hacer al rival, que es la compañera o compañero, todas las figuras que se le antojen, para después hacerlas suyas a la manera de imposición, siempre los dos respetando el compás, pero se quieren imponer mutuamente.
Aquí el tango gana originalidad y creación, no perfección y ajuste, porque ambos arriesgaron movimientos nuevos para imponer sus formas o maneras de danzar, pujando ambos por ser mejor.
En esta tercera posición se habla de bailarines, que ya han caminado bastante, por las sendas trilladas o rutas del tango y cuando se encuentran, pujan por imponerse.
Por eso siempre en la conducción de la danza se impone el que tiene mayor personalidad.
Si bien el mando debe ser compartido, en las formas coreográficas, la pareja perfecta es aquella que conjuga trasmisión con movimientos, en la armonía de los encuadres plásticos, aquellos que tocan de cerca lo lindo, hasta encontrar la ruta de la belleza.
Vale decir que haciendo una traslación del vocablo autarquía, que es la forma de gobierno, que el poder supremo reside en dos personas que ejercen simultáneamente el mando, así en la danza, en mando compartido sería lo ideal.
Carlos Alberto Estévez (PETROLEO)
El hombre de Tango-Danza. cuando sabe un poquito más, que el bailarín común, acaricia la idea o sueña con dar una exhibición, y para ello ensaya con su compañera la mayor cantidad posible de figuras o pasos de baile, para mostrarlo en un solo de danza, que se denomina: exhibición.
El sueño se ha hecho carne: ha resultado ganador de un torneo o certamen, entre aficionados, cosa que él cree un título habilitante o diploma de idoneidad para poder competir con cualquiera.
Si por ventura tiene una “barrita” de simpatizantes que lo siguen y lo acompañan a todos lados halagándolo, son los que le piden a viva voz, que baile. “Sólo” “Sólo” es el grito con que acompañan el pedido. A partir de aquí, él cree que la danza que baila tiene que mostrarla.
Y para ello se ofrece gratis para actuar en algún salón de baile, club o peña, u otro menester, en los que se congregan los bailarines de tango, público que le quiere mostrar su manifestación.
Él sabe que bailando en estos lugares o en la milonga es vidriera o cartel, que vale para otros menesteres, si es que mañana llega a hacerse profesional.
Casi siempre estos bailarines usan una cantidad de figuras y formas exageradas, se creen que cuantos mayores números hagan, son los mejores, sin preocuparse en lo más mínimo por llevar el compás y el ritmo, tener elegancia. Tomar con soltura, decir con claridad y sencillez el lenguaje de la danza que es comunicar emociones y trasmitir sentimientos.
Sueñan con ser profesionales; si alguna vez lo alcanzan: pobre de nuestro tango.
Carlos Alberto Estévez (Petróleo)
AFORISMO
El tango capta la sensibilidad de mentes sencillas, entra por los oídos, por el cerebro, por el corazón y el espíritu. Cuando nos atrapa, así como una telaraña invisible, no logramos deshacernos jamás, Y morimos con él. como una mosca prisionera en su red.
Toto Cirilo
Es una palabra que los porteños la usan para determinar un lugar donde se puede bailar con ciertas licencias coreográficas, con la asistencia de gente que, en su mayoría, les gusta la danza. Pero no es solamente el escenario o vidriera donde se muestra entero el bailarín de tangos, para lucir sus arabescos complicados, sino también una escuela o universidad de coreografía.
Este reducto está compuesto de la gente más heterogénea y diferente que tiene sus leyes propias, dictadas por el devenir del tiempo y las costumbres que las hicieron normas.
Algunas de ellas son: cómo respetar a los ausentes; si éstos son amigos, no bailar con la compañera o mujer de los que no están; es corno una prueba de amistad.
No bailar deliberadamente frente a otro bailarín, luciendo figuras exageradas, con el objeto de mostrar habilidad y destreza, con el motivo de herirlo en su amor propio, porque no hay mayor ofensa que bailar con corte y darle “chique” a otro bailarín.
No se baila con mujeres que tuvieron relaciones con asiduos a la milonga.
Hay que comportarse con equilibrio y ser sobrio en todas las actitudes. No sacar a bailar a mujeres comprometidas. No cabecear a las que están acompañadas.
No gritar al hablar, casi siempre los milongueros usan un lenguaje obsceno creyendo que, hablando así, son mucho más hombres. Vestir con sobriedad; no “garronear”, al contrario, darlo todo, sin ser “gil”, sin esperar nada, es decir, no esperar retribución.
Bailando, seguir la línea de danza, siguiendo la orden que marca el salón, que casi siempre es la izquierda del hombre; no cruzarse, no pechar, no usar los codos, no llevarse por delante a ninguno, ni tropezar, cuidando todos los detalles por pequeños que sean.
No pelearse por una “mina” por linda que sea, porque baile mucho, esto es de poca “clase” porque pareciera que fuese la única.
Para los milongueros, no hay mejor bailarín que ellos, subestiman a los demás haciendo públicos los defectos que tienen en su danza. Solamente ellos tienen condiciones de superdotados, son ególatras.
El milonguero quiere ser el mejor bailarín, aunque no lo sea. Sin embargo, pone su empeño y su alma para alcanzar este objetivo.
Siempre que puede, concurre a la milonga que es una enfermedad congénita en él; no puede sustraerse de asistir, para poner en el tapete de sus hazañas el naipe ganador de su baile y sus conquistas.
Porque el bailarín de tangos está atado a la milonga toda su vida, como si fuese el cordón umbilical de su propia existencia. No puede desprenderse de esa inclinación mientras viva, ya sea por bailar, o para la conquista o si no para escuchar música. Lo real es que siempre está en ella, como un pensamiento fijo o un sueño permanente.
Es muy difícil que un bailarín que esté en el espectáculo, no haya pasado por la milonga, porque en este escenario puede aprender todos los cortes imaginables y la coreografía sentida de la danza.
Siempre la milonga le otorga el diploma de capacidad profesional y una formación superior, en el difícil arte de bailar el tango, que no se puede adquirir en ninguna parte.
En el misal de la milonga al tango se le hace una liturgia digna de su categoría. Comienza la ceremonia con serias caras, cuerpos entregados, prohibido conversar, cuatro piernas que conjugan movimientos dictados por el cerebro en busca de la belleza, tocando la nostalgia, el recuerdo, la tristeza y el olvido, hasta emborracharse de emociones
En un momento dado en el tango, todos los bailarines que se dedican a este menester, logran alcanzar la altura máxima o cumbre en la danza, y después como si esto estuviese signado por el destino o por equilibrio que regula las cúspides, ocupa otro su lugar, estableciendo una norma, de que es muy difícil mantenerse a través del tiempo en Primera plana.
Será porque la danza se envejece al ejercitarla permanentemente, al mostrarla en los momentos que se está en primera fila, se gasta al ser vista muchas veces, pierde su originalidad y sus movimientos se añejan por más ordenados y exactos que sean.
Pero a veces su línea tanguera sirve de escuela, porque todos los bailarines copian sus movimientos o tratan de imitar el estilo, las formas, la postura, y por lo tanto establece una corriente coreográfica distinta y una nueva manera en el decir.
Al comenzar esta nota con un aforismo del Toto Cirilo pensamiento donde el hombre se enreda con el tango y muere con él; en la milonga ocurre una cosa parecida con él, Iodos los milongueros tienen que concurrir como un cementerio de elefantes, figuradamente y morir en ella.
GLOSARIO MILONGUERIL
CHIQUE: actitud de provocación
GARRONEAR: no pagar nunca
MINA: mujer, modismo que se usa en la milonga
GIL: tonto, zonzo, otario.
CLASE: calidad, condición de distinguir
AUTOR: CARLOS A. ESTEVEZ (PETROLEO)
Los músicos que tocan y componen temas para el oído, no son músicos de tango. Serán superiores, pero es seguro, que le falta sentimiento y ritmo.
Porque el tango nace para ser bailado, cuando pierde esta condición, se aparta completamente de la finalidad real de su nacimiento.
Los que hacen música de Buenos Aires, alejada, a mucha distancia de los pies, escriben y tocan para el oído, no pueden denominar tango a eso que han escrito y ejecutado.
El tango danza, esa conjunción de movimientos en lazados que ejecuta la pareja, sin separarse en lo más mínimo de sus cuerpos y desarrolla efectos gratos a la vista de quienes le observan. Gestando esa gran cantidad de posturas, una originalidad que es patrimonio de todos los que sentimos y transmitimos rítmicamente nuestra danza.
Quienes no crean música, para ser bailada, se alejan años danza, de su motivo original de nacimiento.
Al respecto de alejamiento, en este momento, pese a la promoción, que el gobierno ceda al tango, la juventud de nuestro país, no tiene el incentivo de bailarlo, eso que es su danza, porque parece ha perdido el sentido de danzarlo.
Es a la inversa de aquellos tiempos idos cuando la juventud de ayer, ponían la fuerza ejecutiva para mantenerlo en vigencia. Por ser nuestra danza de patrimonio nacional, que nos identifica ante el mundo.
Cuando los compositores escriban tangos rítmicamente bailables, habrá muchos hombres en Buenos Aires, que vivirán creando movimientos coreográficos. Son los que traducen la música, en pasos danza, estos creadores actualizan permanentemente nuestra danza, para que tenga la frescura de lo nuevo y no envejezca nunca. Ponen el calor de sus fuerzas al servicio del tango danza, no solamente creando figuras o formas, sino también estableciendo normas de comunicación que este requiere, para darle el espaldarazo para lo que fue creado, es decir para ser.
Carlos Alberto Estévez (Petróleo)
El tango es una danza, que no tiene patrón coreográfico o sea una determinada cantidad de movimientos ordenados y fijos, con que se bailan otras danzas o bailes. Por eso noche a noche en la milonga; el bailarín de tangos, tiene la preocupación de exponer su discurso Tanguero con nuevas palabras, diciendo de otras maneras, cambiando las formas plásticas, hasta lograr que las miradas de los demás se posen en él sostenidamente, y lo sigan contemplando. Esto es sólo cuando muestra movimientos nuevos, esos que son dictados por la inspiración, que se ajustan íntegramente a la notación, que traslapan y convierten las notas de música, en pasos o figuras, como si fuera un ilusionista que saca de su galera las formas originales, que se encuadran dentro del ritmo, hasta desechar y marginar las que él usaba hasta este entonces.
Así el hombre que baila logra un sentido a su pasión que es la danza, cuando llega a provocarla expectativa en el momento que sale a bailar, logrando que su movimiento sea admirado, porque encuadra perfectamente en el fondo musical.
Siempre cuando conjuga una frase exacta o un fragmento en su locución tanguera, tiene que acompañar el movimiento con otros que le hagan pareo, para respaldarlo, es como buscar el apoyo, donde levante el pilar de protección, buscando el proceso evolutivo de la creación.
El milonguero es el que aporta con sus formas, figuras justas, fraseos exactos del decir, en busca del patrón propio.
Es así como se logra en la danza las modificaciones que ella requiere, lentamente, despaciosamente con el aporte de todos, para incorporar los prismas nuevos e integrar con todos los movimientos originales.
Cuando las notas de música llegan al oído del bailarín, en tiempo de tango, ahí en ese momento se produce el primer encuentro auditivo que lo comunica al cerebro, quepa órdenes y provoca la energía, que determina el movimiento a seguir, impulsado por las extrañas fuerzas de la creación, que cada ser tiene de acuerdo a su personalidad.
Cuando se logra un movimiento MADRE, quiero decir Un tronco real, del cual se pueden generar o desprender otras formas, porque contiene raíz del cual derivan incontables gajos, pero siempre tienen una estructura en base a esta expresión, que le dio origen, es cuando se cambia, se transforma, se parece, se disfraza se asemeja, se combina, se modifica en las formas, pero no en su contenido real que es la base que determina sus nuevos encuadres.
Por eso lo defino como MADRE, porque es el movimiento generador del cual derivan innumerables formas en busca del patrón perfecto, el milonguero aporta su permanente preocupación por mejorar la danza, que baila incorporando las formas nuevas que se imagina o que inventa, otras veces se equivoca, porque toma otro camino, que es la deformación del movimiento, o el enredo del mismo, porque al buscar la originalidad, pierde la elegancia y se desordena, entonces cae irremediablemente en el vocablo de “verdulero” con que se define el que amontona, figuras tras figuras, sin mantener orden, ni ajuste, ni método, ni elegancia ni compás.
Una vez encontrada la forma, hay que munirla de sentimiento, para poder decir como asumir el dolor o encarar la alegría, a su vez hay que datarla de un colorido comunicativo, suplantando a las palabras en ese lenguaje mudo, que es la danza.
Así se va gestando nuestro baile ciudadano, en busca del patrón inexistente, gastando energía generadora del movimiento, impulsada por el cerebro, que crea las formas y le da fuerza a la expresión.
De esta manera logramos mantener la danza, actualizada, ignorando movimientos nuevos y originales para darle un colorido exacto a esta pintura que es el tango.
Carlos A. Estevez (Petróleo)
1880 Primera Etapa: Al nacer el tango y bailarlo, su coreografía es primitiva: los cuerpos se enlazan, de la mujer y del hombre hasta formar una sola pieza, juntos apretados caminan para atrás, y adelante, buscando el compás, de derecha y de izquierda y viceversa.
1889 Segunda Etapa: Todavía se rendía culto a la sensualidad. Por eso la toma, se ejercía siempre cuerpo a cuerpo. Sin buscar la danza, seguía siendo un pretexto, para aproximarse. para estar unidos.
El Tango está en gestación se danzaba en los prostíbulos, Bailetínes de la Rivera, o en algunas casas de mala fama y en las romerías del barrio alto.
En este periodo, se empieza a hallar en la ciudad, la milonga primero haciendo burla a los morenos o n negros casi siempre se hacía esto, en los velorios de los angelitos o carritos, que se festejaban dando una reunión bailable. Se mofaban de la gente de color imitando su enlace y su postura.
1900 Tercera Etapa: He aquí cuando entra a tallar el orillero este personaje de los arrabales porteños, que vivía casi permanentemente en los prostíbulos o se afincaba en las “casitas”, que toma todos los elementos bailables creados hasta entonces, los corrige, los disfraza e inventa un sin fin de movimientos nuevos y originales, creando el tango bailado en su forma real, es decir dándole forma de danza, desprendiendo el sexo de la función bailable.
1920 Cuarta Etapa: Ya está armado el tango, se toma con el brazo Izquierdo, arriba de la cabeza, hay movimientos a montones: corridas, medias lunas, quebradas, ochos, cortes y sentadas, ritmo dos por cuatro, tomados siempre bien juntos.
1925 Quinta Etapa: Nueva postura en la toma, se juntan los pechos, del hombre y de la mujer, se separan las piernas, formando un ángulo de 35º, porque de esta manera. hay más espacio entre las piernas, para poder hacer y lucir, mayor cantidad de arabescos y figuras.
1930 Sexta Etapa: Los bailarines cambian la posición tanguera, se modifica el compás, se danza cuatro por ocho, pasos más largos, se incorpora el sobre paso de la mujer, hecho por delante, se camina, el brazo izquierdo del bailarín a la altura del hombro.
1940 He aquí cuando la danza llega a la cúpula de la perfección, se baila 4 x 8, eso en ritmo, posición correcta en la toma: brazo Izquierdo a la altura del hombro y el derecho de la bailarina en la misma forma, se camina fraseándolo, se Incorpora el giro de izquierda y derecha, el doble y el triple, los arrastres, las picadas, los voleos, los ganchos, los traspiés y todos los movimientos nuevos con los que se baila, hasta el presente, que entierra definitivamente al tango anacrónico y legendario.
CARLOS A. ESTEVEZ Petróleo
Aquel bailarín famoso en la milonga, aquel que dibujaba arabescos, en cada encuentro con el cuadrado, aquel que diseñaba figuras impecables, aquel que cambió las estructuras coreográficas del tango pretérito, aquel que cuando sufrió el bajón, siguió batallando para mantener lo actualizado en su faz coreográfica teniéndolo al día. Montando una custodia permanente, con un estado de alerta y una vigía sin límites. Ahora que empezó a subir hasta las cumbres, contempla su labor, desde el 11º año, su línea todavía esta presente, un poco desfigurada, por las deformaciones en los movimientos claves, pero igualmente se mantiene en la raíz de las figuras, donde se mantiene intacta, a través del tiempo y del uso.
Como se ha tomado la costumbre de hacerle homenajes, él no los rechaza, son muchos incontables en ellos siempre le piden que baile y lo hace, no con la brillantez de -las décadas pasadas cuando deslumbraba sino modestamente, con un decir sencillo y comunicativo. Pero en la última demostración que le hicieron, salió a la pista. Con una compañera improvisada, al tomar la posición de baile, se dio cuenta que su discurso, se le había ido. El tango se le había evadido. Esto no le había ocurrido nunca,
no sabía que decir, para salir del paso: caminó con justeza, y elegancia, cubriendo así la falta de contenido, ya que no le podía comunicar nada a su compañera y al público menos, ya que la transmisión que necesita el tango, es de ideas, no de formas.
Quiere decir que cuando se le escapa del alma el tango, no se puede bailar, no se puede improvisar una danza hueca, *con movimientos mudos, tienen que tener la raíz de sentimientos para alcanzar las facetas de la emoción y lograr así, un discurso exacto, comunicativo y al mismo tiempo expresivo.
Trance terrible sufrió el bailarín cuando estaba en la palestra, ya que se encontró, que no sabía que decir, si hubiese sido un profesional, saldría del paso fácilmente ya que ellos montan su coreografía anticiapadamente, y la ordenan numerándola, a diferencia del milonguero, que improvisa su discurso inventando movimientos en cada encuentro que tiene con el tango.
Sin el sentimiento fuerza real, en la comunicación tango-hombre, cuando, se evade este sentido, el bailarín se siente perdido, enmudece, reduce su locución al latinismo (nihil) nada.
Al hacerme esta confesión, el bailarín de marrás, me cuenta, que siempre criticó a un colega suyo, por este motivo, creyendo que no existía, pero ahora que lo sintió en carne propia recuerda una sentencia del escritor Anatole, France que reza. así: “Toda acción vituperable, pierde su carácter de tal cuando llega el momento de realizarla” que le cae de medida-
A propósito se llega a la conclusión que las formas en la danza, resultan gratas a los ojos, pero no son fundamentales, lo que vale es el pensamiento, que da fuerza a las formas, haciendo perfecto la interpretación y librando así la comunicación que la idea requiere y que luego llega al público, cuando el bailarín se posesiona y la trasmite.
Carlos Alberto Estevez (Petroleo)
Aquel jovencito que llegó con su tango añejo, de villa Pueyrredón al barrio de tango nuevo (Monte Castro), donde lo aprendió y lo elevó con su genio, hasta alcanzar cúspides inaccesibles, mezclando sabor con gusto, suavidad con dulzura- en su vuelo raudo de cóndor, en busca de horizontes, altos y estelares, en su ruta tango-danza.
Origen: los historiadores del tango se encuentran en un dilema para determinar si:
“Negro Chicova” como primer tango con la firma del maestro Palazuelos
“Dame la lata” el tango prostibulario que lo firma Perez
“La yapa” el tango amilongado con la firma del negro Casimiro Alcorta.
Total, es igual, el tango está inventado.
Qué más da, que sea el primero uno o el otro, total no modifica en lo más mínimo la invención. Si no existiera, habría que inventarlo, afirmaba aquel gran actor Florencio Parravicini.
Ud. Pensó cuantos Minutos tiene un tango, verdad que no. Pues el tango tiene tres minutos sin llegar a los cuatro minutos, ya que no tiene tiempo fijo, el promedio es de doscientos diez segundos más o menos.
Si se pone a danzar un tango, con que patrón o forma lo hace. Lo inventa o lo fabrica, ya que el tango no tiene una manera fija de danzarlo, o trata de imitar algún buen bailarín, que vio bailar en alguna oportunidad.
En los espacios, que dirección lo baila, de izquierda a derecha o derecha a Izquierda o en el centro de la pista o salón: se danza con la norma de todos los salones o pistas que es de izquierda a derecha.
Cómo bailar un tango cantado o Instrumental, para danzarlo bien. La voz del cantor no se tiene que oír. Lo danzará con la orquestación solamente. En el tango el que conduce es el hombre, lo danzará con el canto o la melodía o con el compás o ritmo, lo danzará con la melodía o canto, y le adosará el compás o ritmo, que le sugiere la música.
Carlos Alberto Estévez (PETROLEO)